Ser despedido es lo mejor que te puede pasar

Cuando inicias tu carrera profesional y te integras a la fuerza laboral como empleado, hay algo que muy poca gente te dice, y es lo que probablemente sea el reto más difícil que tendrás que enfrentar: ser despedido.

Si bien el tema parece un tabú y algo casi inmencionable, lo cierto es que si eres empleado es muy probable que en algún momento de tu carrera te tengas que enfrentar a un despido. Independientemente de las causas, ser echado de un trabajo es una experiencia muy desagradable que nadie quiere padecer. Pero, ¿puede un despido ayudarte y prepararte para una mejor carrera profesional?

Es normal que cuando eres desempleado vengan a la mente una gran cantidad de dudas, temor y desesperanza. Aunado a esto, mucha gente también tiende a caer en negación de cualquier responsabilidad y culpar a su jefe, sus compañeros de trabajo, a la empresa y a quien pueda, para evitar asumir sus errores.

Es comprensible esta actitud por el golpe emocional que representa el despido, pero una vez pasada esta etapa es vital hacer un análisis a conciencia de las cosas que se dejaron de hacer y las áreas de oportunidad personales para aprender de los errores y estar preparado para tener mejores oportunidades laborales.

Una de las cosas que más aporta a la angustia de ser despedido es carecer de una planeación financiera en ese escenario, lo que provoca que salgas de manera desesperada a tomar el primer trabajo que se te pone enfrente, sobre todo si por alguna razón no recibiste una liquidación conforme a ley.

Esto puede ser un error muy costoso pues la presión te llevará a laborar en un empleo que no te guste o donde no tengas posibilidades de desarrollar tu máximo potencial. Parece difícil y hasta imposible, pero claro que se puede ahorrar y tener un guardadito para emergencias.

Tu objetivo debe ser tener al menos tres meses de tu sueldo actual para que generar dinero de inmediato no sea la prioridad en tu búsqueda de un nuevo puesto. Designar una parte de tu sueldo al ahorro debe ser algo indispensable en tu presupuesto.

No hay mejor maestro que el fracaso. Tener éxito y que todas las cosas salgan bien es muy satisfactorio, pero muy poco se aprende de los logros, los cuales incluso cuando no son bien manejados te hacen caer en el exceso de confianza y la soberbia. A título personal, sostengo que los despidos son las experiencias que más me han retado a aprender, crecer, madurar y planear.

En el mundo laboral nadie es indispensable, por lo que no hay razón para pensar que a uno no le puede pasar, sin importar tu puesto o área. Así que mejor no esperes a que ocurra y comienza desde ahora una planeación preventiva para que, en caso de que suceda, estés en una mejor posición mental y financiera para hacerle frente y convertir una desgracia en una gran oportunidad.

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